Durante los últimos treinta años de democracia parece que la hemos entendido de la siguiente manera:
Yo (individuo) doy mi voto a un partido “X” que tiene un programa electoral con el que estoy de acuerdo y espero con ello que llegue al poder.
Este método es completamente lógico y tiene sentido mientras los partidos a los que pueda votar me ofrezcan programas y candidatos creíbles a los que pueda votar con seguridad y saber lo que esperar.
Por desgracia, y sin ánimo de sonar radical sino realista, en España hemos vuelto a caer en la oligarquía.
Los dos grandes partidos en España nos parecen a todos en general nefastos y todos somos conscientes que dada la ley electoral vigente poco importa que votemos a otros ya que pueden tener un millón de votos y contar solo 2 diputados en las cortes fruto de este sistema.
Lo que propongo aquí es cambiar esa manera de entender la política, de recuperar la consciencia que nos haga volver a ser pueblo soberano.
